{"id":2651,"date":"2020-06-23T16:15:58","date_gmt":"2020-06-23T15:15:58","guid":{"rendered":"https:\/\/janmoller.com\/stress-is-programmed-in-early-childhood\/"},"modified":"2022-06-04T11:41:18","modified_gmt":"2022-06-04T10:41:18","slug":"stress-is-programmed-in-early-childhood","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/janmoller.com\/es\/stress-is-programmed-in-early-childhood\/","title":{"rendered":"Manejo del Estr\u00e9s 1"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"> <\/h2>\n\n\n\n<p>EL ESTR\u00c9S EST\u00c1 PROGRAMADO EN LA TEMPRANA INFIANCIA. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">Las diferentes situaciones y circunstancias que, en conjunto, nos hacen sufrir de estr\u00e9s las llamamos fuentes de presi\u00f3n o&nbsp;<em>stressores<\/em>. Los mismos se encuentran en todas partes: en las relaciones de pareja, en la familia, en la calle, en el trabajo y hasta en la mente de las personas, es decir, tanto en el ambiente externo del individuo como en su interior. Todas tienen el mismo efecto: activan la denominada reacci\u00f3n biol\u00f3gica b\u00e1sica de estr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LA TEORIA<\/strong>  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Lo que los cient\u00edficos llaman la reacci\u00f3n biol\u00f3gica b\u00e1sica de estr\u00e9s forma parte de nuestro instinto&nbsp;de nuestro instinto de supervivencia y su funci\u00f3n es ayudarnos a sobrevivir a cualquier peligro que amenace nuestra vida. Ante un caso de vida o muerte es absolutamente necesario estresarse, porque si no, podr\u00edamos morir. Para sobrevivir en este tipo de situaciones tenemos dos opciones: pelear contra la amenaza o huir de ella. Tanto la pelea como la huida requieren la movilizaci\u00f3n de los grandes m\u00fasculos de nuestras extremidades y para darle a las piernas y a los brazos la fuerza adicional que necesitan, el cerebro, al percibir la amenaza, env\u00eda el mensaje de peligro a las gl\u00e1ndulas suprarrenales, que comienzan a segregar mayores cantidades de hormonas de estr\u00e9s: adrenalina, noradrenalina y cortisol. Al elevarse el nivel de estas hormonas en la sangre, el cuerpo autom\u00e1ticamente efect\u00faa todos los cambios necesarios para proporcionarle m\u00e1s fuerza a los m\u00fasculos de las extremidades y posibilitar la pelea o la huida: sube la tensi\u00f3n arterial, aumenta la frecuencia card\u00edaca, oxigena la sangre, sube la glicemia, entre otros. Sin estas reacciones, ninguno de nosotros estuvi\u00e9ramos aqu\u00ed; estuvi\u00e9ramos extintos como especie hace mucho tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>ESTRES POSITIVO Y NEGATIVO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La adrenalina es, entonces, algo positivo. Y la seguimos necesitando, aunque hoy en d\u00eda no sea para sobrevivir a peligros de vida o muerte, sino para proporcionarnos la energ\u00eda, la motivaci\u00f3n y el entusiasmo que hacen falta para lograr muchas cosas en la vida. Cuando el estr\u00e9s es utilizado para enfrentar retos y alcanzar metas, se llama estr\u00e9s positivo; bueno, bajo una condici\u00f3n: que no dure demasiado tiempo. Nuestro cuerpo es construido para manejar y aguantar la reacci\u00f3n del estr\u00e9s de manera intermitente, es decir, en intervalos cortos. Si la reacci\u00f3n sigue activa por mucho tiempo, pasa lo mismo que cuando dejamos el carro con las luces prendidas: se descarga la bater\u00eda, es decir, nos agotamos y nos enfermamos. Seg\u00fan la Ley del Equilibrio, cualquier cosa llevada a su extremo de exceso o de carencia crea malestar. Lo mismo pasa con el estr\u00e9s: en una dosis adecuada es positivo, pero se vuelve muy negativo cuando es exagerado. El estr\u00e9s negativo es entonces nada m\u00e1s que una \u00absobredosis\u00bb de estr\u00e9s positivo (tambi\u00e9n puede ocurrir por total falta de presi\u00f3n, aunque no es tan frecuente).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Seg\u00fan la Ley del Equilibrio, cualquier cosa llevada a su extremo de exceso o de carencia crea malestar. Lo mismo pasa con el estr\u00e9s: en una dosis adecuada es positivo, pero se vuelve muy negativo cuando es exagerado. El estr\u00e9s negativo es entonces nada m\u00e1s que una \u00absobredosis\u00bb de estr\u00e9s positivo (tambi\u00e9n puede ocurrir por total falta de presi\u00f3n, aunque no es tan frecuente).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LAS DIFICULTADES PARA MANEJAR EL ESTR\u00c9S<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El principio b\u00e1sico del manejo de estr\u00e9s es, en teor\u00eda, muy sencillo: saber desactivar la reacci\u00f3n de adrenalina cuando no la necesitamos. Esto se hace con ejercicio f\u00edsico, t\u00e9cnicas de relajaci\u00f3n, momentos de recreaci\u00f3n y una vida m\u00e1s o menos equilibrada. Muy sencillo, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La gran dificultad que tenemos es que casi nunca nos relajamos, a menudo sacrificamos las oportunidades de recreaci\u00f3n por el trabajo y en nuestro estilo de vida predominan la falta de descanso, la falta de ejercicio f\u00edsico, la alimentaci\u00f3n poco balanceada, un exceso de dedicaci\u00f3n a lo material&nbsp; e intelectual y una carencia de satisfacci\u00f3n emocional y espiritual. Vivimos como si permanentemente estuvi\u00e9ramos peleando con alguna amenaza o huyendo de alg\u00fan peligro, lo que mantiene el instinto de supervivencia activado a tiempo completo. Esto es lo que nos hace da\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 vivimos y trabajamos como si la vida misma representase una amenaza?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>LA INTERPRETACI\u00d3N DE LA REALIDAD<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Lo que es importante entender es que no son las situaciones en s\u00ed las que nos causan estr\u00e9s, sino nuestra manera de percibirlas. Eso quiere decir que no son las personas o las circunstancias las que nos estresan, sino que nosotros nos dejamos estresar por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>UNA FUENTE DE PRESI\u00d3N NO SE CONVIERTE EN UNA FUENTE DE ESTR\u00c9S A MENOS QUE SEA PERCIBIDA COMO UNA AMENAZA.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El hecho de que nos sentimos estresado casi todo el tiempo significa que por alguna raz\u00f3n nos sentimos amenazados permanentemente. Cualquier cosa nos hace movilizar innecesariamente el sistema cardiovascular, respiratorio, nervioso y muscular. Es como si todo el tiempo estuvi\u00e9ramos luchando contra un tigre feroz o huyendo de alg\u00fan otro peligro de vida o muerte.&nbsp; Y si esto no es la realidad, \u00bfpor qu\u00e9 ypara qu\u00e9 nos dejamos estresar tan a menudo? Si en la mayor\u00eda de las situacionescotidianas de presi\u00f3n no hace falta salvar la vida, \u00bfpor qu\u00e9 nuestro cuerpo a cadarato se moviliza para hacerlo? .<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La respuesta es sencilla: porque estamos permanentemente malinterpretando la realidad. Estamos percibiendo amenazas que no existen. Pero no lo estamos haciendo a prop\u00f3sito, ya que no lo hacemos de manera consciente. Son percepciones inconscientes y nuestro cerebro reptil, al recibir la advertencia de peligro, activa el instinto inmediatamente, sin preguntar si la amenaza es real o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La pregunta que nos falta responder es entonces: \u00bfpor qu\u00e9 percibimos amenazas inexistentes? La respuesta es: porque somos \u00abv\u00edctimas\u00bb de las denominadas reacciones condicionadas. Estamos programados para dejarnos estresar continuamente.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>EL CONDICIONAMIENTO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las percepciones inconscientes de amenazas inexistentes no son un problema intelectual, sino emocional. Provienen de las experiencias tempranas en la vida. Mientras m\u00e1s grande era la carencia de afecto y m\u00e1s fuertes las exigencias por parte de los adultos en los primeros diez a\u00f1os de nuestra vida, m\u00e1s inseguridad y miedo sentimos ante la vida en general y ante ciertas fuentes de presi\u00f3n en particular. Por ejemplo, si nuestros padres eran afectivamente secos y al mismo tiempo muy exigentes, o si de cualquier otra manera nos aplicaron los m\u00e9todos de la pedagog\u00eda venenosa, como adultos tenemos programada inconscientemente una fuerte necesidad de complacer a cualquier persona, porque, como ni\u00f1os, obtuvimos de esta manera el amor condicional de los adultos. Aprendimos a ganarnos el afecto con obediencia, complacencia y buenos resultados. Ahora, que crecimos, cualquier situaci\u00f3n que implique el \u00abpeligro\u00bb de que alguien pueda molestarse o reclamarnos algo, es decir, cada situaci\u00f3n que pueda significar no poder complacer las expectativas de los dem\u00e1s, genera una fuerte reacci\u00f3n de estr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>EL MIEDO INFANTIL A LA DESAPROBACI\u00d3N SI NO COMPLACEMOS LAS EXPECTATIVAS AJENAS, ALMACENADO EN NUESTRA MEMORIA EMOCIONAL, ES LO QUE EST\u00c1 DETR\u00c1S DE NUESTRAS PERCEPCIONES EQUIVOCADAS DE AMENAZAS INEXISTENTES.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Esta percepci\u00f3n equivocada de peligro ocurre especialmente ante lo que consideramos autoridades, por ejemplo el jefe en nuestro trabajo. Las culturas organizacionales de \u00abemergencia permanente\u00bb o \u00abtodo p\u2019 ayer\u00bb, que predominan en tantas empresas, han sido creadas por individuos socializados con el amor condicional. En muchos casos reforzados por un estilo de liderazgo autocr\u00e1tico y hostil (programado en el hogar y el sistema educativo), esas <em>culturas del miedo<\/em> simplemente manifiestan colectivamente la inseguridad emocional de cada individuo. El exagerado temor a cometer errores, a ser mal evaluado, a fracasar o a ser despedido es lo que nos hace trabajar con la adrenalina \u00aba mill\u00f3n\u00bb, aunque no hacen falta tantas hormonas para cumplir con nuestras tareas y lograr las metas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00bfY cu\u00e1l es la amenaza? Es la que sentimos cada vez que nuestros padres se enfadaron con nosotros cuando \u00e9ramos ni\u00f1os. En aquel entonces, la ira o los rechazos de los adultos fueron percibidos como un peligro de vida o muerte, porque cada ni\u00f1o sabe instintivamente que si no recibe un m\u00ednimo de reconocimiento, muere, aunque sea bien alimentado. (Y es verdad. Existen casos documentados sobre ni\u00f1os peque\u00f1os que han muerto bien alimentados por carencia de afecto.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La ira de nuestro jefe o la mala evaluaci\u00f3n no nos pueden matar. Tampoco hace falta mayor fuerza muscular cuando cometemos un error o cuando hay muchas urgencias en el trabajo. Quien se asusta ante las fuentes de presi\u00f3n no es nuestro adulto racional, sino el <em>ni\u00f1o interior<\/em>. Mientras no hagamos algo para concientizar y eliminar sus miedos, \u00e9l seguir\u00e1 influenciando la manera en que percibimos la realidad y \u00e9sta es la raz\u00f3n principal por la que seguimos dej\u00e1ndonos estresar innecesariamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Para quien quiere hacer una \u00ablimpieza\u00bb de su memoria emocional para reducir inseguridades y&nbsp; aumentar la autoestima y as\u00ed quitar la tendencia de estresarse, existen caminos terap\u00e9uticos excelentes. Sin embargo, hay muchas cosas que podamos hacer para manejar mejor nuestro estr\u00e9s sin pasar por una terapia emocional. En la pr\u00f3xima entrega hablaremos sobre cu\u00e1les son las mejores estrategias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a92020 Jan Moller<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ESTR\u00c9S EST\u00c1 PROGRAMADO EN LA TEMPRANA INFIANCIA. 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